Ayer te vi, necesitaba hacerlo y no fue casualidad. Te busco desde la última vez y lo hago en cada sonrisa, en cada mirada perdida, en muchas manos, en cada rubia y hasta en mi almohada, pero no te encontraba hasta que te vi ayer...

Me gusta contarte cosas...

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Antes, estaba pensando en lo rápido que pasaba el tiempo cuando "charlo" contigo. Hemos estado un montón de horas contándonos cosas y aún hubiera seguido hasta el amanecer del día siguiente sin dudarlo y contártelo. Te contaría como el sol se abre paso en el cielo, apartando suavemente las nubes e inundandolo todo de una luz al principio tenue, pero que poco a poco, como un murmullo lejano, va iluminando toda la ciudad, dejando ver los colores que la noche escondía.



Te lo contaría como si no pudieras verlo. Te diría que los primeros en despertar son los mirlos con sus extraños trinos, luego los jilgueros junto con los canarios que asoman en sus jaulas por los balcones, al tiempo que la ciudad entera va despertando con sus sonidos propios y formando una orquesta que toca una preciosa melodía solo audible para quien escucha de verdad.
Ya se que ahora es de noche y lo que te cuento aún no ha ocurrido, pero ¿sabes una cosa?, mañana pasará otra vez y si quieres yo estaré allí, sin perderme nada, para contártelo cuando despiertes.

Te contaría y te cuento, porque me gusta contarte cosas...
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